Recuerdos que no quedan en una fotografía Dicen que los recuerdos son fotografías, pero es un error creer que lo más bello de la vida puede quedar atrapado en un pedazo de papel o en un archivo que la tecnología algún día borrará. Las fotografías se desgastan, pierden color, se arrugan con el tiempo o se pierden entre los años. Pero hay recuerdos que no envejecen, porque no se miran, se sienten . Los verdaderos recuerdos no tienen marco ni fecha, viven en las sensaciones que nos estremecen el alma, en los aromas que nos devuelven a un instante, en la mirada que nos cruzó el destino, en la palabra que nunca se dijo pero que quedó flotando entre dos corazones. Hay recuerdos que no caben en una imagen, porque laten, respiran, y se esconden en el rincón más secreto del subconsciente. Son esos que vuelven sin aviso, cuando la luna del aura ilumina una noche cualquiera, y sentimos que algo —o alguien— nos acaricia desde la memoria. Quizá algún día los caminos vuelvan a cruzarse, y en lu...
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Luna del Aurora